31 enero 2009

Inmunes a la envidia


Nada me hace reir tanto últimamente como los tebeos de Mortadelo y Filemón (aunque reconozco que la Constitución Española de 1978 también tiene su tirón, eh...) y el estudio anual sobre los índices de lectura en España de la Federación de Gremios de Editores (que se publica en colaboración con la Fundación Germán Sánchez Ruipérez y que, por cierto, pueden descargarse totalmente gratis aquí). En su edición del 2008 dice que los españoles estamos en la vigesimoprimera posición del escalafón en lo que se refiere a "frecuencia lectora" (les recuerdo que en la UE hay 27 países...), lo cual no está nada mal, ¿verdad? Si con estas cifras hemos ganado una Eurocopa de fútbol, Roland Garros, el Tour de Francia, el Giro de Italia y no sé cuántas cosas más, no consigo imaginar hasta dónde vamos a llegar el día que nos pongamos en serio con los libros. Que se vayan preparando los chinos para las próximas Olimpiadas, que se van a enterar.
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Pero a lo que iba era a contarles que en la última visita a la web de la Residencia de Estudiantes se me pasó por alto darle a la uña sobre el apartado de publicaciones, de suerte que me quedé sin reseñar una de sus últimas novedades, nada menos que una edición especial con la colección facsímil de los ocho números de la revista Tierra Firme (1935/1936), sí, la de Enrique Díaz-Canedo y Américo Castro, la del Centro de Estudios Históricos. Vienen acompañados de un tomo introductorio y dos más con los índices (1.628 páginas), todo ello en una presentación más chula que la pera y por solo 60 euritos de vellón. Corran a por ella antes de que se agote, que luego todo va a ser llanto y rechinar de dientes.
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Y calentito todavía y con olor a tinta fresca en la cubierta tenemos una monografía de Julio Neira sobre Manuel Altolaguirre, el impresor y editor de la generación del 27 (entre otras cosas), uno de esos libros que uno sólo encuentra en Francia, escrito por, para y sobre personalidades francesas..., y muy de tarde en tarde. Que la mayoría de nuestros estudiantes todavía no sepa quién es éste hombre (mayormente porque nadie se lo ha dicho) es un escarnio al que pretenden poner remedio estudios de este talante (716 páginas, 25 euros). Cuando se termina de cerrar libros así es cuando uno constata que el problema de este país estriba, sin ninguna duda, en que faltan tíos lanzados, altruístas y con olfato intelectual como Altolaguirre, porque genios y creadores tendremos todos los que queramos (aunque según, cómo y cuándo, claro está...), pero no valen una mierda si no cuentan con alguien detrás que les cubra las espaldas literarias. En esas batallas estamos todavía, y lo que nos queda...
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4 comentarios:

ana de la robla dijo...

¿Neira? Uffff :(

Jorgewic dijo...

A Neira como poeta no lo conozco, que conste. No lo he leído, por lo que no puedo opinar. Ya veo que no es santo e tu devoción.
Besos

fetoPAX dijo...

http://ecologiaactiva.blogspot.com/
Compañero: que te perece este nuevo blog.
saludos.

ana de la robla dijo...

No, Neira poeta no es, lo que nos faltaba... Con lo que es ya tiene (y tenemos) más que suficiente... Besote.