Desmitificación del barníz
Era inevitable que en este blog se terminase hablando del Proceso de Bolonia y del Espacio Europeo de Educación Superior. Bellas palabras, claridad en la intención, excelentes principios, firmados y aceptados por todos los ministros de educación de la Unión Europea en 1999 (los rectores de las universidades hicieron lo mismo con la "Carta Magna de las Universidades" un año antes). Perfecto. Se trata de convergir (palabra que nunca he entendido muy bien qué pinta aquí, pero bueno...), homologar títulos y reformar los currículos. Pluscuamperfecto. Pero entiendo que todo eso hay que hacerlo tirando por elevación, por arriba, ¿no? Dada una diversidad cultural y educativa (rica y jugosa como sólo la europea lo es), pongámonos a sumar, y no a restar. Blanco y en botella.
.
Entonces, díganme, díganme... ¿cómo es posible que dado por supuesto todo este cúmulo de preciosas intenciones y loables propositos, acordados hace ya nada menos que una década (si, diez añitos, 10, ya), todos y cada uno de los nuevos titulados universitarios que he conocido de primera mano desde entonces, sea de la carrera que sea, de edades y de condiciones socioeconómicas tan variopintas como sorprendentes, n-i-n-g-u-n-o tenía ni puta idea de quién era Platón, ni habían escuchado jamás a Furtwängler, ni eran capaces de identificar una película de Kurosawa? ¿Eh? ¿Eh? ¿Me lo pueden explicar?
.
Y no me vengan con el rollo de que los presupuestos de Bolonia aún están por aplicar, que la cuestión reglamentaria está "en trámites" o en estudio. El problema de fondo consiste en que hoy, igual que ayer, a la sociedad española (europea) le importa una soberana mierda la educación, la cultura, la formación y el sursum corda. Ese es el quid de la cuestión. Y por eso hemos dejado a los enterradores la ingrata tarea de que intenten resucitar a los muertos, no se sabe muy bien para qué, como no sea para comérselos mejor.
.
.
Entonces, díganme, díganme... ¿cómo es posible que dado por supuesto todo este cúmulo de preciosas intenciones y loables propositos, acordados hace ya nada menos que una década (si, diez añitos, 10, ya), todos y cada uno de los nuevos titulados universitarios que he conocido de primera mano desde entonces, sea de la carrera que sea, de edades y de condiciones socioeconómicas tan variopintas como sorprendentes, n-i-n-g-u-n-o tenía ni puta idea de quién era Platón, ni habían escuchado jamás a Furtwängler, ni eran capaces de identificar una película de Kurosawa? ¿Eh? ¿Eh? ¿Me lo pueden explicar?
.
Y no me vengan con el rollo de que los presupuestos de Bolonia aún están por aplicar, que la cuestión reglamentaria está "en trámites" o en estudio. El problema de fondo consiste en que hoy, igual que ayer, a la sociedad española (europea) le importa una soberana mierda la educación, la cultura, la formación y el sursum corda. Ese es el quid de la cuestión. Y por eso hemos dejado a los enterradores la ingrata tarea de que intenten resucitar a los muertos, no se sabe muy bien para qué, como no sea para comérselos mejor.






























1 comentarios:
Pues cuando Bolonia cuaje, me temo que va a ser aún peor... Aquí te dejo unas perlitas que acabo de recolectar de una publicación ad hoc (respuestas de exámenes):
"Los moros llegaron a España cuando no se llamaba así, se quedaron algunos siglos y se fueron cuando los echó Franco, pero nos dejaron muchas palabras, alcachofa" (3º Magisterio)
"En el Polo Norte y e Polo Sur no hay gravedad, está el vacío" (1º Teleco)
"Cuando se seleccionan aleatoriamente los sujetos que van a ser entrevistados, se está optando por el método de muestra al azahar" (1º Psicología)
"Aristóteles fue un gran crítico literario del Renacmiento" (2º Periodismo)
"Castro está en el poder desde que acabó el régimen de Batista hace 110 años" (3º Derecho)
"Los órganos fonadores del español son los pulmones, la tráquea, el eXófago, la nariz y los dientes, sólo si se tienen" (3º Filología Hispánica)
Lo dejo ya...
Publicar un comentario en la entrada