Dios sintió durar la eternidad
Ha habido que esperar hasta el 2008 para contar con la primera traducción castellana de alguna de las obras de ese extraño híbrido entre poesía y filosofía que es Jeanne Hersch (1910-2000), una autora prácticamente desconocida en España, pese a que la hemos tenido como quien dice delante de las narices (concretamente en la División de Filosofía de la UNESCO, de la que fue directora durante varias décadas). Me estoy refiriendo a una breve selección de ensayos publicada por Acantilado, El nacimiento de Eva (2008, 80 páginas). Menos da una piedra. Esperemos que la prometida traducción de L'éttonement philosophique, su particular y originalísima "historia de la filosofía" desde los milesios hasta Jaspers se traduzca al menos completa (la edición francesa de Gallimard tiene 462 páginas)..
Jeanne Hersch, como dice Starobinski en el prólogo de este libro, reivindica constantemente la pureza y "honestidad" del concepto, al tiempo que rompe una lanza por la exactitud simbólica de la poesía, a la que nunca hay que excluir: pensar, saber, comunicarse..., consiste al fin y al cabo en hacerse presente en el deseo de verdad, en despertar a la forma y reflexionar sobre ella. La metáfora nace por eliminación, pero espontáneamente, con la fuerza de una convicción. Y, al mismo tiempo, así, en esta densidad etimológica, florece la filosofía, afirmándose entre las ideas y los valores (la ética es un imperativo tanto como un afán). Como podemos ver, el recuerdo de los diálogos platónicos está presente en todo momento..., aunque sin el diálogo.
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Porque aunque los siete ensayos del libro tienen una procedencia variable y una calidad también desigual, los hay excelentes, de un fulgor diamantino, sugerentes y hermosos, dignos de una mujer enamorada de la vida. En el estilo de una María Zambrano, pero sin la puñalada del exilio. No sé si me explico.
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Jeanne Hersch, como dice Starobinski en el prólogo de este libro, reivindica constantemente la pureza y "honestidad" del concepto, al tiempo que rompe una lanza por la exactitud simbólica de la poesía, a la que nunca hay que excluir: pensar, saber, comunicarse..., consiste al fin y al cabo en hacerse presente en el deseo de verdad, en despertar a la forma y reflexionar sobre ella. La metáfora nace por eliminación, pero espontáneamente, con la fuerza de una convicción. Y, al mismo tiempo, así, en esta densidad etimológica, florece la filosofía, afirmándose entre las ideas y los valores (la ética es un imperativo tanto como un afán). Como podemos ver, el recuerdo de los diálogos platónicos está presente en todo momento..., aunque sin el diálogo.
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Porque aunque los siete ensayos del libro tienen una procedencia variable y una calidad también desigual, los hay excelentes, de un fulgor diamantino, sugerentes y hermosos, dignos de una mujer enamorada de la vida. En el estilo de una María Zambrano, pero sin la puñalada del exilio. No sé si me explico.
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3 comentarios:
Hola,
Mira este libro si te es posible, sostiene una tesis increible sobre Francisco Umbral y el blog de frida.blogia.com.
http://www.editorialseneca.es/Hermida.htm
http://elprogreso.galiciae.com/nova/28115.html
Jorge, qué susto!. Pude al fin mirar el blog y no habías posteado nada desde marzo! Ni aquí, ni en Umbral, Ciorán, Orozco....
Al fin apareció Bach en "Hemos hablado demasiado...". Bueno, has sobrevivido a lo que sea...
Ojalá haya sido un viaje, o cualquier cosa buena.
Un beso
PD: ¿te has estado devanando los sesos a ver si Ibis era Umbral?????
Hola
Ese libro, EL UMBRAL DE MI BLOG, sostiene una teoría que por muy increíble que parezca es real:-) Como autora del mismo os recomiendo que lo compréis.
Un saludo
http://frida.blogia.com
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