Horacio, en compañía de otros...
Entre los primeros enlaces que añadí a mi carpeta de "favoritos" (allá por el paleolítico internetero, ay) recuerdo con emoción tres perlas que sólo quien ha tenido la suerte de descubrirlas (y necesitarlas) sabe lo que valen..., esto es, su peso en oro: las páginas en castellano dedicadas a Heidegger, Derrida y Nietzsche trazadas con mano maestra por ese sabio cabal y altruísta que es Horacio Potel, nuestro profesor de Ética y Epistemología en la Universidad Nacional de Lanús (Argentina).
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La Cámara Argentina del Libro, algo así como una S.G.A.E. con acento porteño, ha decidido que los textos de los pensadores arriba reseñados deben someterse al escrutinio de la Unidad Fiscal de investigación de Delitos Tributarios y Contrabando (UFITCO), algo así como un Gran Hermano de las letras y las ciencias dedicado a impedir la cómoda difusión del pensamiento libre (el bueno, me refiero). Háganse una idea del volúmen de visitas que tendrán las páginas del amigo Horacio, como para que esos dos organismos oficiales hayan tenido la peregrina idea de considerarle un sujeto peligroso y sobre el que debe caer todo el peso de la ley. En la web de nuestro querido Phiblógsopho se dan todos los detalles, no se los pierdan.
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De este caso podríamos decir lo mismo que del problema de la justicia con el top manta y las descargas P2P en España, "Dios, qué buen vasallo, si oviesse buen señor". La verdad, dá un poco de grimita, con la que está cayendo tanto en Argentina como en España, ver a tantos prohombres de la legislatura y el funcionariado dedicados a demonizar a los pobres de pan llevar que sólo pretenden leer y escuchar música sin que les cueste un pastón. Dentro de unos lustros, cuando lo contemos, nuestros bisnietos no se lo van a creer...
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Por lo pronto, desde estas páginas va un abrazo muy fuerte para Horario, al que me comprometo a enviar una lima dentro del bocadillo cuando lo enchironen. Había pensado en meterla en un libro, que irá en el mismo paquete, pero me temo que ahí los policias sí que van a mirar.
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La Cámara Argentina del Libro, algo así como una S.G.A.E. con acento porteño, ha decidido que los textos de los pensadores arriba reseñados deben someterse al escrutinio de la Unidad Fiscal de investigación de Delitos Tributarios y Contrabando (UFITCO), algo así como un Gran Hermano de las letras y las ciencias dedicado a impedir la cómoda difusión del pensamiento libre (el bueno, me refiero). Háganse una idea del volúmen de visitas que tendrán las páginas del amigo Horacio, como para que esos dos organismos oficiales hayan tenido la peregrina idea de considerarle un sujeto peligroso y sobre el que debe caer todo el peso de la ley. En la web de nuestro querido Phiblógsopho se dan todos los detalles, no se los pierdan.
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De este caso podríamos decir lo mismo que del problema de la justicia con el top manta y las descargas P2P en España, "Dios, qué buen vasallo, si oviesse buen señor". La verdad, dá un poco de grimita, con la que está cayendo tanto en Argentina como en España, ver a tantos prohombres de la legislatura y el funcionariado dedicados a demonizar a los pobres de pan llevar que sólo pretenden leer y escuchar música sin que les cueste un pastón. Dentro de unos lustros, cuando lo contemos, nuestros bisnietos no se lo van a creer...
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Por lo pronto, desde estas páginas va un abrazo muy fuerte para Horario, al que me comprometo a enviar una lima dentro del bocadillo cuando lo enchironen. Había pensado en meterla en un libro, que irá en el mismo paquete, pero me temo que ahí los policias sí que van a mirar.
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3 comentarios:
Pero es que, querido Jorgewic, esas páginas son una vergüenza: ¿qué hace la gente visitando webs de filosofía, cuando el internete sólo hay que usarlo para ver páginas porno o, como mucho, leer el Marca?
Es todo un absurdo porque, como dicen en el enlace que pones, lo normal es que si uno lee fragmentos de un libro que le gusta, acabe comprándoselo o, cuando menos, pueda llegar algún día a interesarse por eso y otro ejemplar del autor.
Pero bueno, no armemos mucho escándalo, no vaya a ser que la emprendan con tu página de Umbral...
Pues espero que ese sea el caso, Jorgewic: que en el futuro sea todo esto una broma de la que podamos reír.
Es raro que, como dije en las entradas de mi blog que enlazas, en tiempos de web 2.0 y open access sucedan estas cosas. Pero en fin...
Eso está bien: los hombres de cultura en la cárcel y los ladrones campando por la calle. Esto me recuerda la letra de aquel tanguillo, argentino precisamente: Cambalache...
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