Parens Patriae
Ronald Syme (1903-1989) es una de las piedras angulares de la historiografía antigua, y cualquiera que haya leído su obra maestra, La revolución romana (Oxford, 1939), no podrá desmentirlo. De este libro soberbio han bebido todos los especialistas que desde entonces han investigado y escrito sobre la antigua Roma..., así como otros muchos dedicados a diferentes áreas del conocimiento histórico. En España lo tradujo el profesor A. Blanco Freijero y lo publicó Turner en 1989, por lo que gracias a ello algunos chalados todavía podemos encontrarlo en determinadas bibliotecas y darnos el gusto de releer y saborear determinados relatos de la decadencia de la república romana y los comienzos del imperio de Augusto. No lo busquen en librerías ni en la Red, porque ya no hay ejemplares disponibles para la compra: otro más para el saco de las joyitas que me encargaré de reeditar cuando me toque la primitiva, y van...
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En el repaso de la bibliografía de Sir Ronald se mencionan también dos biografias antológicas sobre Tácito (Oxford Univ.. Press, 1980; 2 vols., 872 pags.) y Salustio (Univ. California Press, 1964; 433 pags.), que por estos lares no se han visto ni en pintura, no digamos ya su traducción. (Sí, hoy es uno de esos días en que me levanto y me pongo el cilicio antes de desayunar, por no haber aprendido inglés en la escuela.) Porque lo malo no es que no pueda disfrutar éstos concretamente..., es que no hay en castellano nada ni siquiera remotamente parecido. ¿Qué estudios de conjunto, amplios y pormenorizados, hay publicadas en España sobre los grandes personajes del mundo grecolatino, quitando a los emperadores y los dirigentes políticos? Con los dedos de una mano se cuentan, y todavía sobran. Hagan la prueba de buscar cuántos existen en inglés y verán qué risas.
.En España (ya lo llevo dicho muchas veces) la historia de la pandereta y la chorrada cultureta nos la tenemos muy bien sabida..., porque hay biografías de cualquier personajillo que reúna las suficientes condiciones de trivialidad, chabacanería y tontuna. (Y no hace falta dar ejemplos, que señalar con el dedo está muy feo.) Otra cosa es el cariño y la dedicación al análisis de la existencia de esos pequeños grandes personajes que trazan los designios existenciales de los pueblos mostrando el único y esforzado camino que merece la pena: el del estudio, el conocimiento y la especialización intelectual..., en suma, "ciencia y letras". En ese campo, cero patatero. Y mientras no conozcamos en detalle cómo se sufrió (y se sufre) en nuestro país a la hora de pensar, escribir, componer y pintar, puessssss..., casi mejor que nos limitemos a ganar el Tour de Francia o la Eurocopa de Futbol. Lo demás es pan con tortas, y hasta es posible que más no tengamos porque más no merecemos. Vale.
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