20 abril 2011

Decíamos ayer...

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(Más de) Un año ha pasado y nadie sabe cómo ha sido. ¿Los relojes detenidos? Ningún libro nuevo de Umbral, ni de Cioran, ni de Szentkuthy, ni de Walser, ni de Bukowski, ni de Kertesz... Ni "de", ni "sobre" ellos tampoco. Están muertos, sí, pero... ¿Quién se anima entonces a escribir? ¿Y sobre qué? En época de tribulación, no hacer mudanza, dice el clásico : volvamos al (a lo) clásico, pués. Tucídides, Platón, la historia de Egipto, Constantino, Spinoza, los "nuevos" viejos temas de un momento menos presente. ¡El que no se consuela es porque no quiere!
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Siruela es de las pocas que mantiene el tipo, aunque prometió ahondar en el pozo húngaro de Miklós, y no cumple. Al menos, por otro lado, la serie de "Escrito a lápiz - Microgramas" (Walser) ha cerrado el círculo en tres volúmenes, al parecer definitivos. No me ha parecido el mejor Walser, todo hay que decirlo. La biografía literaria que sobre él ha escrito Jurg Amann la tengo pendiente para el verano, no sé qué deparará.
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He encontrado dos amigos de farra nuevos, uno francés, el otro norteamericano, ambos con el pulso acelerado de los que oyen crecer la hierba: Simon Leys y Anthony Grafton. De ambos hay poco publicado en España, pero es todo muy bueno. Del primero, apenas La felicidad de los pececillos (Acantilado) y un difícil de encontrar Los trajes nuevos del presidente Mao (Tusquets)..., aparte una novela sobre Napoleón y un ensayo sobre Orwell. Pero su obra fuerte está dedicada a China y a la crítica literaria francesa, donde ofrece lo mejor de sí mismo; huele a paladín de primer fila, quizás por ello no lo conoce por aquí ni Dios. Es decir, todo por traducir. Del segundo, en la línea de un Umberto Eco muy mejorado (el ensayista, of course), tenemos en castellano Los orígenes trágicos de la erudición (FCE) y un delicioso Falsarios y críticos (Crítica), que también hay que espigar entre las librerías de la red. Obras de historia antigua, de un regusto humanista de los que no entran dos en docena. Y sí, sus grandes obras maestras están en inglés, esperando a un alma caritativa. O tempora, o mores...
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¡Ay, es verdad! Han reeditado la obra magna de Ronald Syme, La revolución romana (Crítica, 33 euros) en un lindo volúmen de tapa dura de 736 páginas. Corra antes de que se agote : vale lo que cuesta y entran ganas de dejar propina. El resto es silencio.
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5 comentarios:

Sir John More dijo...

¡Dios de infinita bondad! Dieciocho los ojos...

Jorgewic dijo...

Pues sí, hijo... No hay mal que dieciocho años dure, ni cuerpo que lo resista. A ver, a ver...

anonimo dijo...

http://lit-et-raire.blogspot.com/

Las citas de Cioran han sido tomadas de tu traducción. Aunque he vivido bastante en Francia, no había leído nunca a Cioran en francés. Considero a Internet como un espacio libre, espero que no te haya molestado el haber tomado tu traducción sin una autorización que no considero sea necesaria. Noobstante, una mínima cortesía, me induce a decírtelo, a pesar de que por modestia y contradictoriamente ,hubiera preferido no decir nada.

Saludos

Jorgewic dijo...

Querido amigo, las explicaciones sobran. La intención es lo que cuenta y, en este sentido, no sólo estás autorizado, sino que me siento halagado y encantado de haberte sido útil. No dejes de indicarme los errores y correcciones que puedas apreciar en mis pobres traducciones, porque yo, ¡ay!, no he tenido la suerte de haber vivido en la bella Francia ni siquiera una pequeña temporada... Saludos

anonimo dijo...

Yo tuve esa suerte, pero como emigrante y de pequeño, que ambas cosas son bastante menos suerte de lo que parece (Cioran, otra vez él, lo supo).
Te indicaría los pequeños errores o imprecisiones que hubiera en la traducción (es también un placer traducir y no es sencillo) si alguien hubiera subido (escaneado) en Internet "Cahiers" en francés o si tuviera el libro.