21 mayo 2011

Contribuciones urbanas

En 1936, con sólo 28 años y casi 200 publicaciones en su capacho, el judío Arnoldo Dante Momigliano obtuvo la plaza de catedrático de historia romana en Turín. Dos años más tarde, las leyes antisemitas de Mussolini le obligaron a marchar al exilio (Londres), donde se quedó hasta su muerte en 1987. Hasta entonces, enseñó en Oxford, Cambridge, Chicago y Pisa..., y sobre todo escribió, escribió mucho y muy enjundiosamente sobre la historia y la historiografía grecolatina. Un sabio con toda la barba, que le echaba la pata a D. Kagan y al mismisimo R. Syme, y se quedaba tan ancho, para entendernos.
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A partir de 1955 empezó a recopilar sus escritos (empezando por los italianos anteriores a 1938) en una serie de volúmenes que llamó Contributi alla Storia degli Studi Classici e del Mondo Antico (Roma, Edizioni di Storia e Letteratura), los "Contributi", tomazos de 500/800 páginas repletos de sesudos estudios sobre las más variopintas e interesantes controversias intelectuales de la Historia Antigua. Si se domina el inglés o el italiano, echar un rato leyéndolos hasta donde se puede en el google books es una delicia..., porque, ocioso es decirlo, en España no hay dios que los encuentre, ni traducidos, ni sin traducir. Y, si, a veces me flagelo con cosas así..., no aprendo.
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Más o menos cada cinco año sacaba un tomo, los dos últimos son póstumos (el noveno y el décimo, 1992 y 2010), con escritos pendientes o de última hora. Entre 30 y 70 euros valen en Italia, según el volúmen, por si se quiere dar Vd. el gustazo. De momento, yo me quedo con las ganas, que los cuatro o cinco libros que hay en castellano dan una idea muy cabal de los alcances intelectuales de nuestro amigo. El problema es cuando ya te los has leído y quieres más, claro.
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Pedro Amorós nos cuenta algo más (y muy bien) sobre este monstruo enciclopédico aquí.
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