Cuando Europa hablaba francés
Sin prisa, pero sin pausa, la editorial Acantilado viene rescatando en los últimos tiempos para solaz de los pocos españoles que saben agradecerlo la obra ingente y desbordada de Marc Fumaroli, quizás el ensayísta francés más agudo y enclopédico (en el mejor sentido de la palabra) que le queda al país vecino, lo cual no es moco de pavo. Le toca el turno ahora a La diplomacia del ingenio (2011, 700 páginas), una recopilación de 16 interesantes estudios sobre el clasicismo (barroco) literario, desde Montaigne a La Fontaine. La mayoría de ellos están dedicados a autores y parcelas de la crítica que por aquí no se conocen ni por el forro, con lo cual la dicha es doblemente instructiva y "alimenticia". Laus Deo..
El fondo de erudición de que hace gala nuestro amigo en estos ensayos es de los que obliga a leer despacio..., y entre líneas. La concesión "política" al buen sentido (literario) y el márchamo de actualidad (francesa) que pretenden la mayoría de sus intervenciones no le permite, aunque lo quisiera, depositar ese márgen de objetividad que se pretende antológico en obras de tal caríz académico. Con Fumaroli, afortunadamente, uno debe saber a qué atenerse, sus libros se venden así y no de otra manera con mucha intención, porque la carga de mala leche y veneno que puede llegar a introducir en sus dardos por elevación es como para contar y no parar (de reir). Imagino que los que están más al cabo de la calle de la actualidad francesa de los últimos cincuenta años, tanto la literaria como la política, se reirán todavía más, si cabe... Me pasa lo mismo con los "Cuadernos" cioranescos, que uno echa de menos las notas al margen que expliquen las pullas con detalle..
Están en preparación, al parecer, las traducciones de más obras maestras de Fumaroli, aunque yo espero con ansiedad las centradas en ese mundillo de los "salones" que tan bien conoce y sabe describir, en particular L'Âge de l'éloquence: rhétorique et «res literaria» de la Renaissance au seuil de l'époque classique (Droz, 880 páginas). Dejando a un lado otros libros de amplio recorrido por la bibliografía especializada, los dedicados a La Fontaine (Le Poète et le Roi. Jean de La Fontaine en son siècle; Le Fallois, 511 páginas) y Corneille (Héros et orateurs, Rhétorique et dramaturgie cornéliennes; Droz, 530 páginas), hay otro que a nosotros nos toca más por la parte directa: el prólogo incluído en la versión francesa del Oráculo Manual y Arte de Prudencia (1647) de Baltasar Gracián, y que esperemos se inserte en la edición que los de Acantilado están preparando ad hoc..., salvo que la intención sea publicarlo en solitario, que también podría ser: Fumaroli tira siempre por extensión y debe pensar que lo que se ventila en pocas páginas no merece la pena contarlo.
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