La vieja está en la cueva
Hoy sale en los papeles algo que ya llevaba yo barruntando desde hacía tiempo, pero que los "profesionales" del sector me negaban sistemáticamente: el brutal recorte del presupuesto bibliotecario destinado a la adquisición de libros. ¿Cuánto de gordo imaginan Vds. que ha sido el tijeretazo? Pues, por ejemplo, la aportación del ministerio de cultura ha pasado de 30 millones de euros en 2009 a sólo 10 en 2011 y, por otro lado, la parte de lo que corresponde a las autonomías, en algunas de ellas, directamente, ha desaparecido..., no van a poner ni un duro para comprar libros este año, así de claro y sencillito, dicen que por problemas contables con Hacienda, sí claro, y también dos huevos duros.
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Dado el precio de los libros en España (sí, al parecer somos unas de las primeras potencias mundiales de la cosa editorial, y a fe mía que se nota, vaya que sí...) yo había cogido ya la costumbre de acercarme dos o tres veces a la semana por la biblioteca "a ver que ha salido". Podrá parecer una tontería, pero es lo que más me interesa de estos antros librescos, ver no lo que tienen (que ya lo sé), sino lo que van trayendo. Mis peleas con los bibliotecarios vienen de lejos, pero me pasa como a los pobres dando voces en los pajares : son incapaces de entender la importancia de la esquina de novedades, ignoran la trascendencia de "vender" el producto adquirido antes de colocarlo en ese pozo sin fondo que son las estanterías. De ahí me viene la costumbre de repasar sistemáticamente todos los libros de cada sección antes que fiarme del catálogo o el ordenador (hay trucos para detectar las novedades).
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No insultaré la inteligencia de todos Vds. diciéndoles qué tipo de libros son los que más están sufriendo esta indigencia sobrevenida. Las editoriales pequeñas y las que están especializadas en aquellas ramas del saber más, ejem, "expuestas" (léase humanidades) se pueden ir preparando para lo peor: los responsables de las bibliotecas públicas no son tontos y ya saben que lo que no puede faltar nunca es el último de Dan Brown o de Antonio Gala..., el que quiera un tratado sobre mitología griega que se vaya a la librería con 40 euros, los caprichitos allá cada cual con los suyos. Sí señor, esto es la democracia y la justicia redistributiva, ¿qué se ha creído Vd?
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Un cálculo elemental nos dice que este año, de los impuestos que todos pagaremos, la señá Sinde sólo destinará a comprar libros para las bibliotecas públicas la estratosférica cantidad de 20 céntimos por habitante. Como para que luego no te los puedas descargar de la Red, no te digo... Yo no sé ustedes, pero a mí, que me siempre me parece que pago no sólo muchos sino demasiados impuestos, la cosa me jode sobremanera. Porque ya sé que la mies es mucha y sólo los elegidos del Señor verán el reino de los cielos, pero la próxima vez que me toque la primitiva voy a comprarme una escopeta y de las de cañones recortados, que abarcan más. Por si en la próximas elecciones se me acerca algún político o "gestor cultural", ya saben...
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Dado el precio de los libros en España (sí, al parecer somos unas de las primeras potencias mundiales de la cosa editorial, y a fe mía que se nota, vaya que sí...) yo había cogido ya la costumbre de acercarme dos o tres veces a la semana por la biblioteca "a ver que ha salido". Podrá parecer una tontería, pero es lo que más me interesa de estos antros librescos, ver no lo que tienen (que ya lo sé), sino lo que van trayendo. Mis peleas con los bibliotecarios vienen de lejos, pero me pasa como a los pobres dando voces en los pajares : son incapaces de entender la importancia de la esquina de novedades, ignoran la trascendencia de "vender" el producto adquirido antes de colocarlo en ese pozo sin fondo que son las estanterías. De ahí me viene la costumbre de repasar sistemáticamente todos los libros de cada sección antes que fiarme del catálogo o el ordenador (hay trucos para detectar las novedades).
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No insultaré la inteligencia de todos Vds. diciéndoles qué tipo de libros son los que más están sufriendo esta indigencia sobrevenida. Las editoriales pequeñas y las que están especializadas en aquellas ramas del saber más, ejem, "expuestas" (léase humanidades) se pueden ir preparando para lo peor: los responsables de las bibliotecas públicas no son tontos y ya saben que lo que no puede faltar nunca es el último de Dan Brown o de Antonio Gala..., el que quiera un tratado sobre mitología griega que se vaya a la librería con 40 euros, los caprichitos allá cada cual con los suyos. Sí señor, esto es la democracia y la justicia redistributiva, ¿qué se ha creído Vd?
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Un cálculo elemental nos dice que este año, de los impuestos que todos pagaremos, la señá Sinde sólo destinará a comprar libros para las bibliotecas públicas la estratosférica cantidad de 20 céntimos por habitante. Como para que luego no te los puedas descargar de la Red, no te digo... Yo no sé ustedes, pero a mí, que me siempre me parece que pago no sólo muchos sino demasiados impuestos, la cosa me jode sobremanera. Porque ya sé que la mies es mucha y sólo los elegidos del Señor verán el reino de los cielos, pero la próxima vez que me toque la primitiva voy a comprarme una escopeta y de las de cañones recortados, que abarcan más. Por si en la próximas elecciones se me acerca algún político o "gestor cultural", ya saben...
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1 comentarios:
Y lo bien que me sentiría yo si esa buena mujer destinara mis impuestos a pagarse un curso de interpretación teatral como dios manda. Incluso, si no me tacharan de machista, le pagaría con gusto el peluquero o el cirujano plástico que le arreglara ese problema auditivo. Y verás, tendré yo más defectos físicos que ella, y seré seis veces más feo, pero esa mirada insondable enmarcada en esos hermosos pabellones auditivos, oye, que me entra una cosa por dentro... Abrazos.
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