26 junio 2011

Manuscrito encontrado en no sé dónde

En el cajón de los buenos deseos ha tenido archivada durante doscientos años la Real Academia de la Lengua, hasta hoy, la idea de publicar una colección de las obras literarias más importantes que desde la Edad Media han aparecido en castellano, al estilo de la mítica Biblioteca de la Pléiade francesa, creada en 1931 y que ya ha cumplido holgadamente los 500 volúmenes y casi 200 autores. Nunca es tarde si la dicha es buena, qué duda cabe, pero no me digan que no tiene delito que todavía andemos en éstas... En fin.
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La Biblioteca Clásica de la R.A.E., que cuenta con el patrocinio de La Caixa, empieza con 111 volúmenes, de los cuales se publicarán ocho al año (las tiradas serán de 4.000 ejemplares, a unos 20-26 euros cada uno). La primera terna incluye el Poema del Mio Cid, los Milagros de Nuestra Señora de Berceo, la Gramática de Nebrija y El Buscón de Quevedo, que no está nada mal para abrir boca. Las ediciones son "definitivas", por así decirlo, y cuentan con gran aparato crítico y documental: el tomo dedicado al Mio Cid, por ejemplo, se va a las 1100 páginas, para que nos hagamos una idea. Siempre he pensado que estas cosas hay que hacerlas así, y si no, no merece la pena. Leerse este tipo de obras a palo seco es como trincarse un bocata de ladillas, no hay cristiano que lo resista..., y ahí tenemos el caso de los estudiantes españoles de ahora, que no consigues que se lean un clásico español ni amenazándoles con la Benemérita.
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Por mi parte no va a quedar, que contribuiré religiosamente a la causa comprando casi todos los libros que salgan (aunque ya los tengo, claro), por lo que espero que la iniciativa no muera por la parte del mecenazgo o, lo que es más de temer, por la político/presupuestaria..., que ya sabemos cómo funcionan estas cosas en España. La idea de principio es ambiciosa, porque corre paralela a la puesta en marcha de otras cinco colecciones que complementarán a la principal : una para estudiantes, otra "popular" -sic-, otra de obras americanas, una cuarta de "títulos especiales" y, lo más interesante, una aparte con carácter digital y totalmente gratuita.
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De momento las cosas van despacio, como siempre en palacio: la web es lenta y la selección de enlaces algo corta. ¡Se podrían haber colgado muchas más cosas relacionadas con cada lanzamiento, coño!. En todo el mundo andan ya como locos digitalizando bibliotecas enteras de cientos de miles y miles de libros, pero se conoce que aquí debe de haber alguna ley especial que siempre nos obliga a ser más tontos que nadie, o debe ser que es lo que interesa... Porque no me vengan jodiendo con que El Buscón todavía tiene derechos de autor. ¿Qué les habría costado poner cuarenta o cincuenta enlaces con todas las maravillas relacionadas con esta novela que en los archivos de la R.A.E. deben andar cogiendo polvo y muertas de risa? Pues nada: el manuscrito pelado y vas que te matas. Mal empezamos, amigo Sancho.
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En Francia el proyecto está ya tan asentado que todo se reduce a ver qué autores recientes reúnen los suficientes méritos como para ser inmortalizados con su inclusión en la Biblioteca, no digamos ya con un tomazo de Obras Completas (las ventas anuales superan los 300.000 ejemplares, y se reimprimen una media de 60 títulos al año). Las últimas incorporaciones, por darles un detalle, que no por ponerles los dientes largos, responden a los nombres de Paul Claudel (Teatro, 2 volúmenes -3700 páginas, 130 euros-), Thomas de Quincey (Novelas y Ensayos -1900 páginas, 65 euros-), Milán Kundera (Obra Completa, 2 volúmenes -2900 páginas, 105 euros-) y Choderlos de Laclós (Las relaciones peligrosas -1000 páginas, 42 euros-). Como anécdota reveladora, les diré que la muerte de Julien Gracq el año pasado la sobrellevaron los franceses con una edición de sus Obras Completas en dos tomos (3300 páginas, 137 euros).
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Por estos lares, en cambio, aún esperaremos unos cuantos añitos más para empezar a hacerle justicia a Quevedo, Gracián, Lope and company. Es un insulto en toda la regla a nuestra historia (y a nuestro presente) que buena parte de nuestros grandes autores todavía carezcan de una edición mínimamente presentable de la gran mayoría de sus obras. Que, con las mierdas que se publican en España hoy día (ver los estantes de novedades de las librerías es un dolor...), tengamos que saludar iniciativas como la que ahora comentamos con una lagrimita de emoción y esperanza, pues, creo que ya está todo dicho, ¿o no?
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