A modo de justificación
Hace como un millón de años, aproximadamente, me aficioné con un ardor fanático digno de mejor causa a la ópera. Aunque aún circulaba mayoritariamente el cassette, los mejores y mas nuevos e interesantes registros del mercado los empezaba a copar el CD. Resultado : la mitad de mi sueldo y mi tiempo se consumia en la búsqueda incesante de novedades y grabaciones con que alimentar la bicha melómana. En su momento me hice con una de las primeras grabadoras que salieron al mercado (mucho antes de que los ordenadores las llevaran de serie). Los discos vírgenes costaban casi tanto como los comerciales, y se tardaba horas en completar la grabación satisfactoriamente (porque se estropeaban dos de cada tres)..., aunque ya sabía que era cuestión de tiempo que el sistema empezase a ser rentable. Y, en efecto, llego el día en que ya no compraba ninguna ópera ni disco de música clásica en las tiendas: un buen grupo de amigos aficionados, los correspondientes listados actualizados y sucesivas reuniones dominicales en torno a una buena paella hicieron el resto. De los miles y miles de discos que ahora tengo calculo que sólo la mitad los he pagado en su precio, mal que les pese a las multinacionales del ramo : si la EMI, RCA y Polygram se hicieron en su día con una parcela del infierno a buen seguro que allí me tienen reservado un rinconcito la mar de cuco.
.Pasé después al cine..., al cine bueno y raro quiero decir (ese que hay que ver con subtítulos y en su formato original). El DVD empezaba a vislumbrarse en el horizonte y la posibilidad de poder apreciar en su justa medida tantas y tantas obras maestras del celuloide abrió el apetito incluso de cinéfilos menos exigentes que un servidor. Pasó pués, tres cuartos de lo mismo, para desconsuelo de mi cuenta corriente, aunque he de reconocer que el dispendio en cintas de VHS no fué en este caso tan sangrante como en el de los CD musicales. A día de hoy, para concluir, tengo tantas películas y series de TV en espera de una buena tarde de domingo con lluvia que he renunciado a la posibilidad de ir actualizando los listados: sencillamente, me quita el tiempo que debo dedicar a verlas. Con el blu-ray pasará lo mismo, otra vuelta de tuerca.
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¿Y qué decir de los libros, ese amor primigenio? Ahí el mal ya está hecho, porque un hombre que a los 40 años no ha completado todavía su biblioteca no es digno de pronunciar el nombre de Quevedo en vano. Sigo comprando libros, sí, pero cada vez menos, y cada vez más por vicio que por otra cosa. Las editoriales, contumaces en el error, estan vendiendo sus ebooks a la mitad del precio (o más) que los de papel. No aprenden. ¿Sale una novedad? Esperemos un par de semanas a que la traigan a la biblioteca pública del barrio, y aquí paz y después gloria... Uno no sabe ya si piratea en la red por vergüenza ajena o por insulto a la inteligencia: en cualquiera de los dos casos, evidentemente, el ejercicio de autocrítica es largo, la vida corta..., y bebamos y comamos, etc., etc.
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Señores de las multinacionales de la música, el cine y el libro, ¿saben Vds, cuánto dinerito me habré gastado a lo largo de toda mi repajolera vida en sus "productos"? No quiero ni pensarlo, pero a buen seguro que si lo hubiera metido en una hucha ahora mismo podría dar envidia a muchos potentados de la S.G.A.E., y aún me sobraría para propinas y la fianza de Teddy Bautista. Que no es por no ir, que si hay que ir se va, pero ir pa ná...
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¿Y qué decir de los libros, ese amor primigenio? Ahí el mal ya está hecho, porque un hombre que a los 40 años no ha completado todavía su biblioteca no es digno de pronunciar el nombre de Quevedo en vano. Sigo comprando libros, sí, pero cada vez menos, y cada vez más por vicio que por otra cosa. Las editoriales, contumaces en el error, estan vendiendo sus ebooks a la mitad del precio (o más) que los de papel. No aprenden. ¿Sale una novedad? Esperemos un par de semanas a que la traigan a la biblioteca pública del barrio, y aquí paz y después gloria... Uno no sabe ya si piratea en la red por vergüenza ajena o por insulto a la inteligencia: en cualquiera de los dos casos, evidentemente, el ejercicio de autocrítica es largo, la vida corta..., y bebamos y comamos, etc., etc.
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Señores de las multinacionales de la música, el cine y el libro, ¿saben Vds, cuánto dinerito me habré gastado a lo largo de toda mi repajolera vida en sus "productos"? No quiero ni pensarlo, pero a buen seguro que si lo hubiera metido en una hucha ahora mismo podría dar envidia a muchos potentados de la S.G.A.E., y aún me sobraría para propinas y la fianza de Teddy Bautista. Que no es por no ir, que si hay que ir se va, pero ir pa ná...
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