Mostrando las entradas más recientes con la etiqueta arte Mostrar las entradas más antiguas
Mostrando las entradas más recientes con la etiqueta arte Mostrar las entradas más antiguas

18 febrero 2009

La dicha de enmudecer

Los recitales de lied del Teatro de la Zarzuela tienen un "plus", la visita previa a la que considero la mejor librería de Madrid, la Antonio Machado, que está al lado, y nunca mejor dicho. Es la única de la que muy rara vez soy capaz de marcharme sin haber comprado algún libro..., y lo normal es que me quede con las ganas de echar algún otro más al saco. Para lo pequeña que es lo cierto es que aprovecha muy bien el espacio de novedades y sabe "vender" excelentemente lo mucho de calidad que tienen. Es una librería que prescinde de la paja literaria y del best seller de aluvión, un santuario para los que entienden (entendemos). El que se pasó por allí lo sabe.
.
Junto con Visor, otra de las grandes, tiene su editorial propia, como está mandado. En su catalogo hay una colección de las que a mí me gustan, "La balsa de la medusa", en la que se recogen estudios de un tirón intelectual y una solvencia a prueba de bombas (las de la estupidez, me refiero): historias de la estética, escritos sobre el arte, análisis antropológicos y filosóficos sobre el placer y las ideas, etc. Todo más o menos en la misma línea..., aunque todo lo contrario., porque ya me contarán qué tienen en común Kant y Parménides con Valéry y Goya, pero ahí los han metido, a charlar de sus cosas. Les van tomando apuntes y haciendo las reseñas especialistas de la talla de F.M. Cornford, E. Bloch, Baudelaire, Edgar de Bruyne, Apollinaire y algunos investigadores españoles de relleno. Si les digo que esos libros, además, son relativamente baratos. (entre 10 y 18 euros, de promedio), pues ya tienen todas las piezas para componer el puzzle. Son perfectos para esos días que se estropea la televisión.
.
El último que rescaté de ahí es Hölderlin y los griegos de Salvador Mas Torres (1999, 160 páginas), seguramente uno de los mejores estudios sobre la poesía del loco de Tubinga. Entre otras cosas lo compré porque es casi lo único que tenemos en castellano sobre este poeta, y como quiera que un día sí y otro también toca algún lied basado en poemas suyos en el concierto subsiguiente, puesssss... (Por cierto, una pena que Franz Schubert, contemporáneo suyo, no llegase a conocer su obra). Pero como el Señor nunca abandona a los buenos creyentes, hace pocos días ha salido a la calle la primera biografía que podríamos llamar canónica de Hölderlin (El rayo envuelto en canción), de la mano de Antonio Pau (Trotta, 424 páginas, 30 euros), el mismo del que ya se comentó aquí su biografía de Rilke. Como miembro de la Hölderlin Gesellschaft, este investigador de la lírica alemana ha tenido acceso a los archivos personales y la correspondencia del poeta, que por otro lado conoce muy bien porque su figura ha sido un referente ineludible en todos sus libros anteriores (más de 40). Corran a por su ejemplar, que poco van a durar (al menos en la Antonio Machado).
.

07 mayo 2008

La pachamama de la excavadora

Que el Código Penal español es de chiste se demuestra palmariamente cada vez que conocemos algún delito contra el Patrimonio Cultural (el nuestro y el de otros países). Todavía no hemos teminado de digerir el vodevil de los mapamundis de la Biblioteca Nacional de Madrid, que, como no podía ser de otra forma, ha dado para reirse hasta el final..., pues los inútiles del Ministerio de Cultura han tenido incluso la desvergüenza de montar una exposición con el material robado, para salir en las fotos colgándose medallas, y ya tenemos otro a la vista y de proporciones descomunales.
.
Nada menos que 700 piezas de arte precolombino, de un valor sencillamente i-n-c-a-l-c-u-l-a-b-l-e, ha recuperado la policía de un chalet en Logroño: vasijas, máscaras de oro, estatuillas, etc., de las culturas chankay, moche y chavín (este última se desarrolló entre 1500 y 500 años a.C., para que se hagan una idea) que una parejita de espabilados ha ido expoliando con ayuda de los huaqueros en distintos yacimientos incas del Perú y Ecuador. En varios viajes a lo largo de cinco años, a lo más que llegaron en la aduana española es a echarles un vistazo a las piezas, a ver dónde llevaban la etiqueta que acreditaba que eran simples imitaciones sin valor arqueológico. Ya hay que ser tonto para no mosquearse al escarbar en una maleta de 65 kilos llena de piezas de oro que pertenecen a un sesentón y su esposa colombiana de 23 años (?), pero tampoco nos vamos a poner estupendos con los expertos del control de viajeros de Barajas, que bastante llevan aguantado ya en los últimos años a cuenta de los, ejem, flujos migratorios.
.
Lo más gracioso del caso es que el juez, después de ver como la policia se tiró 22 horas inventariando y sacando piezas a cada cual más valiosa del chalet de tres plantas, se ha limitado a tomarles declaración y los ha puesto en libertad. A estas horas estos dos prendas deben andar ya por la Cochimbamba, tomándose un par de daikiris a la salud de Cristobal Colón y el Dios de la Lluvia que se orina sobre los ministros de cultura e interior que padecemos en este país.
.

26 marzo 2008

Ejercicios para colorear en el trullo

En Finlandia deben andar mal de piedras o de recuerdos. Es lo que tiene el cambio climático, que ya no perdona a nadie, hasta a los antaño astutos Hijos de Olaf les toca: tanto hielo, tanto frío, tanta aurora boreal..., que los nativos cuando vuelven de sus vacaciones (que eligen, indefectiblemente, de España para abajo) se traen las orejas de los monumentos internacionales de sobaquillo (por la cara y sin pagar derechos de aduana, para entendernos), la cosa es tener algo bueno, bonito y barato, y luego no son capaces ni de aguantar una carrera de reglamento.
.
Yo no sé este menda para qué querrá ese cacho piedro, porque poner una oreja de basalto encima de la tele debe dar una grimita que no te cuento. Y a ver cómo se lo explicas a las visitas: "esto es la antena de un moai", "mira el orejón milenario que me he guindao esta semana santa en la Isla de Pascua", y así... Tengamos en cuenta que la bromita le puede salir por unos cuantos meses de cárcel y 19.000 dólares, así que más le hubiera valido comérselo allí mismito, mientras huía de los guardias: es lo que hubiera hecho un español ("¿oreja? ¿qué oreja?"), nosotros para esas cosas tenemos más cintura. Hasta para el asunto del mangui hay que nacer. ¡Si Vickie el Vikingo levantara la cabeza!
.

24 marzo 2008

Primavera con activadores de luz

En las exposiciones y museos busco instintivamente los retratos. Si la pintura tiene un sentido, es ése, igual que el de un champú convertir la cabeza de una mujer en un incendio. La de aquí al lado es Kiki de Montparnasse, Alice Ernestine Prin en la pila bautismal, una loca de los peines deliciosamente descorcentante, artista y enamorada que midió sus fuerzas como musa y modelo con los mejores del París de entreguerras (Chagall, Eisenstein, Cocteau).
.
El retrato es de Moïse Kisling, efectivamente un pintor tan polaco y judío como su nombre parece indicar. Y para enterrar ese reino litúrgico y llorón en el que se está convirtiendo la Semana Santa de un tiempo a este parte, nada como una buena dosis de realidad preñada de ojazos y tonos coloraos: para nuestra suerte, todavía puede encontrarse uno por la calle mujeres así, o peores. Todo es cuestión de suerte.
.

27 febrero 2008

Madrigal para psicótico a seis voces

Solo hubo un compositor que, en su época y en el difícil terreno del madrigal, echase la pata al gran Claudio Monteverdi. Se llamaba Carlo Gesualdo (1566-1613), y era príncipe de Venosa, una linda provincia al sur de Italia. Su problema es que estaba como una regadera: mató salvajemente a su mujer y a su amante, dicen que también a sus hijos (al primero, al menos), le daba al sadomasoquismo y la homosexualidad old style, al final hasta parece que se suicidó, atormentado por dolores y enfermedades varias... Ahora, eso sí, componiendo madrigales era una fiera corrupia, podemos dar testimonio de ello.
.
Pero, como dice muy certeramente Ana, lo que a nosotros nos importa es el cómo y el por qué de una música con tanto amor, con tanto dolor, a qué obedece la matemática de esas muertes, hace ya cuatro siglos, que se permite traspasar el tiempo de tal forma que el simple destilado de la melancolía y el misterio que rodean a Gesualdo nos lo devuelve, por así decirlo..., cercano, nuestro, vivo. Su obra es corta : dos libros de canciones sacras, cuatro motetes marianos, un excelente Responso de la Oscuridad para Semana Santa y siete libros de madrigales (el último póstumo); en todos los casos hablamos de composiciones para cinco, seis o siete voces.
.
Para el entendido, seguir las vicisitudes de los seis libros de madrigales de este príncipe asesino (tan distintos, originales y deslumbrantes), poniéndolos en relación con sus circunstancias vitales, es toda una aventura intelectual. Los dos primeros datan de 1594 y salieron a la luz en Ferrara, cuando Gesualdo tenía 28 años, un par de cadáveres a cuestas (como mínimo) y acababa de casarse políticamente por segunda vez. En estas obras aún se aprecia la influencia del mítico Luzzaschi, pero adelantan innovaciones cromáticas y estéticas inesperadas. No son juveniles e intrascendentes, como sería de esperar, sino extrañamente paradójicos y erotizantes hasta un extremo turbador, comparables en texto e intención a los que en otras partes de Europa se están componiendo sobre poemas de los metafísicos ingleses. Se deja entrever ya que este compositor no es como los demás.
.
También en Ferrara se editan el Libro III (1595) y el IV (1596), que suponen la consagración de un artista que, gracias su matrimonio con la sobrina del duque Alfonso II, es el heredero legítimo de tan importantísima región emiliana (recordemos el juego de las alianzas entre los estados italianos de la época). De golpe y porrazo, los crímenes anteriores parece que han sido olvidados (por el Papa, entre otros, que bendice ese enlace). Los dos nuevos libros destacan por su originalidad y por su carácter cuasi-revolucionario: la estructura de las estrofas, el lenguaje polifónico, los contrastes sonoros, el juego de las repeticiones, los mismos textos (ahora episódicos, aforísticos, antitéticos)..., todo ha sido puesto patas abajo. A Gesualdo le gustaba provocar.
.
A partir de 1597 el castillo de Gesualdo en Nápoles es una corte musical a la que acuden los mejores músicos de la época, que le reconocen unánimemente como un maestro. De pocos años después datan los Libros V y VI (1611) que sacó a la luz en la imprenta que tenía en su propio castillo. Vienen a ser la última vuelta de tuerca de un género que se ha tornado en sus manos expresionista, insólito, disonante: el último Gesualdo compone madrigales que avanzan libremente sobre el texto, que buscan inquietar al oyente con un chorreo de imágenes y de exaltados cromatismos vocales, que, en suma, se han vuelto expresivos. Este psicótico ha creado toda una ciencia musical a partir de sus ficciones, de sus máscaras, de sus miedos. Para quitarse el sombrero.
.
Y para no perder la costumbre, les aviso que no se molesten en buscar información sobre este autor en las librerías. No hay ninguna biografía suya en castellano (salvo una novela historica firmada por L. Passuth, titulada precisamente Madrigal). Ni estudios sobre su obra. De hecho, el último de los seis libros tampoco está disponible en grabación (de momento), porque la única versión existente se encuentra descatalogada. Esperemos que Claudio Cavina y La Venexiana pongan pronto remedio al asunto. Yo aporto mi granito de arena adelantándoles algunas migajas y este trio de buenos mendrugos para que vayan picoteando.
.

... ...

.

15 febrero 2008

Vertederos ARCO, Sociedad Limitada

Ultimamente hay mucha gente empeñada en que la expresión "arte contemporáneo", como le ocurre a la música "militar", sea considerada una contradictio in terminis. Llegados a cierto punto, uno no sabe ya si cabrearse más por el coñazo permanente que dan galeristas, politiquillos, expositores y, ejem, "artistas"..., o por el mosqueo subsiguiente de empezar a sospechar cuánto nos va a costar todo el belén. Porque estoy convencido de que esta patulea de robagallinas no pone ni un duro de su bolsillo. ¡Como si no los conociéramos! Vuestro reino no será de este mundo, hijos, ¡pero la realidad subvencionada y el imperio de los amiguismos electorales vaya si puede tocarse, besarse y embolsarse, eh!
.
¿No hay en este país ningún periodista independiente y lo suficientemente listo como para investigar y denunciar los manejos y contubernios cuasimafiosos de esta tropa? Porque todo el fregado se pone en un pico, no se vayan a creer, y entre las mierdas recalentadas que tienen expuestas no he visto ninguna máquina de hacer billetes. Mi sexto sentido me dice que el parné lo están apoquinando muy a su pesar los contribuyentes..., como siempre. No hay más que ver la cuerda de gerifaltes de la política y la cultureta oficial que pulula por esas ferias y mandangas artísticas: los suplementos "culturales" por estas fechas son como para echar la pota. Un dolor. Madre sólo habrá una, pero tetas por lo que parece hay muchas.
.

05 diciembre 2007

Ligerezas imperdonables

Esto lo ven en un tebeo de Mortadelo y Filemón y no se lo creen, demasiada fantasía sin destilar para el cuerpo serrano. Pero es real como la vida misma (vaya una chorrada de frase, ¿verdad?, cualquiera sabe que lo menos real que hay en el mundo es la vida misma...). Enderesulta que hay un nota que se dedica a volar yacimientos precolombinos a base de dinamita del cuatro, para después sacar en helicóptero los idolillos de oro de su interior, todo un Indiana Jones de pacotilla pero en feo y con bigotito, que luego los vende y hace exposiciones internacionales tirándose el moco de "Gran Mecenas de las Artes y las Letras", donde todo el cristoferio de la jet set le rie las gracias, presidentes del gobierno y enviados papales incluídos, para que a la postre vengamos a saber que la Interpol, la Europol y la Meletéricapol andan tras sus pasos sin conseguir echarle el guante, que sólo faltan el Inspector Clusó y la pantera rosa para completar el cuadro.
.
El amigo se llama Leonardo, para mayor escanio, y en este momento debe de estar sujetándose las tripas para no reventar de la risa en su mansión de Honolulú. Tanta cooperación internacional, tantas leyes multidelahostia, y resulta que no sirven ni para enchironar a un raterillo de antigüedades de los de antes de la guerra, al que sólo le falta echarse polvos de talco en las manos al ponerse los guantes, porque la pajarita y la credencial diplomática ya las lleva tatuadas en el escroto. Con ejemplos así de balsámicos y ejemplarizantes quién no se plantea cada mañana la gilipollez de acudir puntualmente a la oficina a trabajar, vaya una ordinariez y además totalmente pasada de moda, tch, tch, tch...
.
Igual que en las historietas de Tintín, en esta película hay un pavo que lleva siglos tras los pasos expoliadores del tal Leonardo por medio mundo, y que si no suscita a botepronto nuestras simpatías es porque de lo que cuenta se deduce que debe ser más cursi y tonto que Tarzán en pololos. Pretende nada menos que cazarlo con las manos en la masa y en conexión en directo via satélite: alguien debería explicarle que a los de esta patulea con darles una buena paliza en un descampado y romperles los brazos ya suele ser suficiente. Pero nada, oyes. Él insiste en lo de la Ley y el Orden, el legado cultural y todo éso... Michael van Rijn se llama el angelito.
.
Hace unos diez años recuerdo haber estado en esa exposición en Santiago de Compostela (aunque es posible que me confunda y sea otra), de resultas de la cual todo este tinglado ha salido a la luz en España. Haganse una idea: una década llevan esas piezas únicas en su género almacenadas en cajas, abandonadas de cualquier manera, junto a las botellas de Ribeiro y el pulpo en conserva que sobró de la última Festa de la Rapa das Bestas de Sabucedo de Arriba. Muy ilustrativo. Por los colorines. La próxima vez que me vea en otra igual arramblo con lo primero que pille y me lo llevo para casita escondido en el chubasquero: encima de mi ordenador el idolillo moche de la imagen seguro que va a estar más a salvo que en manos de esta cuadra de facinerosos con carnet y mando en plaza. Y no me refiero al tal Leonardo...
.