Destinos temporales..., o imaginarios
La Editorial Crítica tiene en su catálogo una sección deliciosamente prescindible y ajena a los avatares de este mundo que, con la locura inconsciente que caracteriza a algunos del ramo, ha titulado Letras de Humanidad, y con la que (cito textualmente), se pretende rescatar el "afán intelectual y el modelo educativo propugnados por el Renacimiento italiano". El emblema de la colección es el festina lente ("apresúrate despacio") y su símbolo, un cangrejo que atrapa a la mariposa. Como comprenderán, a partir de estos presupuestos, se entiende que no vendan una escoba (aparte el hecho de que son libros algo caros, por razones obvias)..
De ahí he salvado las 30 conferencias sobre Shakespeare que el poeta W. H. Auden dió en Nueva York entre el 9 de octubre de 1946 y el 14 de mayo de 1947, y que Arthur Kirsch ha reconstruído y recopilado a partir de los apuntes de Alan Ansen y otros en Trabajos de amor dispersos (2003, Ed. Crítica; 500 páginas), un pedazo de libro impagable que en la Librería Fontana pueden conseguir al ridículo precio de 10 euritos, un tercio de su P.V.P. Llamen y pregunten, que a lo mejor hay suerte y aún les queda algún ejemplar. De nada.
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Durante los dos semestres que duró ese curso, Auden fue analizando una por una, y por orden cronológico, prácticamente todas las obras de Shakespeare (se quedaron en el tintero Las alegres comadres de Windsor y Tito Andrónico, aunque compensó incluyendo los Sonetos). Tras la exposición del poeta se abrían los debates, que se completaban los sábados por la tarde sólo para los matriculados oficialmente con una serie de estudios pormenorizados de tipo filológico sobre Hamlet y La tempestad. Pues sí, con este tipo de cosas se entretenían algunos cuando no había fútbol (o beisbol, en este caso) televisado...
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De la solvencia de la edición de estos ensayos críticos puede dar fe el hecho de que el capítulo de apéndices, índices y notas ocupa nada menos que 140 páginas. Se conjungan así el placer del experto tiquismiquis que quiere saberlo todo, con la alegría liviana y festiva del que sólo pretende que se lo cuenten bien, bonito y barato. De lo primero se ocupa el eficiente secretario; de lo segundo, el lindo poeta. La verdad, por 10 euros no sé qué más se puede pedir...
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De ahí he salvado las 30 conferencias sobre Shakespeare que el poeta W. H. Auden dió en Nueva York entre el 9 de octubre de 1946 y el 14 de mayo de 1947, y que Arthur Kirsch ha reconstruído y recopilado a partir de los apuntes de Alan Ansen y otros en Trabajos de amor dispersos (2003, Ed. Crítica; 500 páginas), un pedazo de libro impagable que en la Librería Fontana pueden conseguir al ridículo precio de 10 euritos, un tercio de su P.V.P. Llamen y pregunten, que a lo mejor hay suerte y aún les queda algún ejemplar. De nada.
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Durante los dos semestres que duró ese curso, Auden fue analizando una por una, y por orden cronológico, prácticamente todas las obras de Shakespeare (se quedaron en el tintero Las alegres comadres de Windsor y Tito Andrónico, aunque compensó incluyendo los Sonetos). Tras la exposición del poeta se abrían los debates, que se completaban los sábados por la tarde sólo para los matriculados oficialmente con una serie de estudios pormenorizados de tipo filológico sobre Hamlet y La tempestad. Pues sí, con este tipo de cosas se entretenían algunos cuando no había fútbol (o beisbol, en este caso) televisado...
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De la solvencia de la edición de estos ensayos críticos puede dar fe el hecho de que el capítulo de apéndices, índices y notas ocupa nada menos que 140 páginas. Se conjungan así el placer del experto tiquismiquis que quiere saberlo todo, con la alegría liviana y festiva del que sólo pretende que se lo cuenten bien, bonito y barato. De lo primero se ocupa el eficiente secretario; de lo segundo, el lindo poeta. La verdad, por 10 euros no sé qué más se puede pedir...
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